¿Qué es la terapia de oxígeno hiperbárico? Beneficios y tratamientos

En el mundo de la medicina, existe una especialidad poco conocida pero altamente efectiva: la medicina hiperbárica. Aunque sus orígenes se remontan al siglo XVI, es en la década de los 60 cuando comienza a proliferar la terapia de oxígeno hiperbárico. A pesar de su efectividad en el tratamiento de diversas enfermedades y afecciones quirúrgicas de forma no invasiva, sigue siendo poco conocida incluso entre los propios médicos. En este artículo, exploraremos en detalle qué es la terapia de oxígeno hiperbárico, sus beneficios, indicaciones, y más.

¿Qué es la terapia de oxígeno hiperbárico? 

La terapia de oxígeno hiperbárico es un tratamiento médico que consiste en respirar oxígeno al cien por cien a una presión mayor a 1.4 atmósferas absolutas y durante un tiempo no inferior a 60 minutos. Al aprovechar las leyes físicas de la presión y la disolución de gases en los líquidos, esta terapia logra que el oxígeno se disuelva en la sangre en grandes cantidades, lo que permite un suministro más eficiente de oxígeno a los tejidos.

Beneficios

-Mejora la hipoxia tisular y promueve la regeneración celular: la oxigenación hiperbárica es altamente efectiva para mejorar la hipoxia tisular, es decir, la falta de oxígeno en los tejidos. Esta terapia actúa de manera inmediata, restituyendo el suministro de oxígeno en los tejidos isquémicos. Además, estimula la producción de colágeno y su correcta deposición, lo que contribuye a la regeneración celular y la reparación de tejidos dañados.

-Reduce inflamaciones, edemas y elimina bacterias anaerobias: la terapia de oxigenación hiperbárica ha demostrado su eficacia en la reducción de inflamaciones y edemas. Además, al crear un ambiente rico en oxígeno, elimina las bacterias anaerobias, que son aquellas que no pueden sobrevivir en presencia de oxígeno. Este efecto antimicrobiano proporciona un beneficio adicional en el proceso de curación y prevención de infecciones.

-Potencia la acción de los medicamentos y favorece la neoangiogénesis: la oxigenación hiperbárica también acelera la acción de los medicamentos, lo que significa que el tratamiento farmacológico puede ser más efectivo en combinación con esta terapia. Además, promueve la neoangiogénesis, que es la generación de nuevos vasos sanguíneos y capilares. Esto es especialmente beneficioso en la consolidación de huesos fracturados, la recuperación de tejidos dañados y el tratamiento de necrosis.

-Activa las células madre y retrasa el envejecimiento: una de las propiedades más sorprendentes de la oxigenación hiperbárica es su capacidad para activar las células madre en un 800%. En lugar de realizar un trasplante, esta terapia pone a trabajar tus propias células madre, lo que aumenta significativamente las posibilidades de éxito en tratamientos con células madre. Además, se ha demostrado científicamente que esta terapia alarga los telómeros, que son los responsables de la replicación celular y el envejecimiento. Al alargar los telómeros, se promueve la capacidad de replicación celular y se rejuvenece biológicamente.

Patologías indicadas

La terapia de oxigenación hiperbárica ha demostrado ser altamente efectiva en el tratamiento de diversas patologías. 

Tipo 1 

Intoxicación por monóxido de carbono: la oxigenación hiperbárica desplaza el monóxido de carbono y ayuda a restaurar los niveles de oxígeno en el organismo.

Fracturas abiertas por aplastamiento: esta terapia contribuye a la recuperación de los tejidos afectados y mejora la cicatrización.

-Prevención y tratamiento de la osteorradionecrosis mandibular: es especialmente beneficiosa para pacientes que han recibido radioterapia en áreas sensibles como la mandíbula.

Radionecrosis de tejidos blandos: alivia cistitis y proctitis post-radioterapia en pacientes con cáncer de próstata.

Enfermedad descompresiva de los buceadores: reduce los efectos de la descompresión rápida.

Embolia gaseosa arterial: contribuye a eliminar burbujas de gas en el torrente sanguíneo.

-Infecciones por bacterias anaerobias: elimina bacterias que no pueden sobrevivir en presencia de oxígeno.

Sordera súbita: estimula la reparación de tejidos dañados en el oído interno.

Tipo 2 

-Lesión de pie diabético: Facilita la cicatrización y mejora la salud de los tejidos afectados.

Necrosis de la cabeza femoral: Favorece la regeneración ósea en esta afección.

Injertos cutáneos: Acelera el proceso de cicatrización y mejora la viabilidad de los injertos.

Oclusión de la arteria central de la retina: Beneficioso para pacientes con diabetes que experimentan pérdida de visión.

Aplastamientos sin fractura: Contribuye a la recuperación de tejidos dañados por aplastamiento.

Osteorradionecrosis de huesos distintos a la mandíbula: Similar a su indicación para mandíbula, pero en otros huesos.

Lesiones radioinducidas en tejidos blandos distintas a las cistitis y proctitis: Alivia efectos secundarios de radioterapia.

-Tratamiento preventivo en cirugía e implante en tejido irradiado: Favorece la cicatrización postoperatoria.

Úlceras isquémicas: Estimula la cicatrización en pacientes con trastornos circulatorios.

Quemaduras de segundo grado: Ayuda en la regeneración de tejidos y previene infecciones.

Neumatosis quística intestinal: Beneficioso para pacientes con esta afección gastrointestinal.

Neuroblastoma: Apoya el tratamiento de este tipo de cáncer en niños.

Tipo 3 

-Daño cerebral en recuperación de ictus: contribuye a la rehabilitación neurológica después de un accidente cerebrovascular.

-Otras lesiones radioinducidas: puede ser beneficioso en daños causados por radioterapia en diferentes áreas del cuerpo.

Síndrome de reperfusión tras procedimiento vascular: ayuda en la recuperación después de ciertos procedimientos cardiovasculares.

Reimplantación de miembros: favorece la cicatrización y previene complicaciones en casos de reimplantes quirúrgicos.

Vasculitis y heridas difíciles en enfermedades sistémicas: promueve la cicatrización en enfermedades autoinmunes.

-Enfermedad de células falciformes: puede tener beneficios en esta enfermedad genética de los glóbulos rojos.

Cistitis intersticial: alivia los síntomas y mejora la calidad de vida de los pacientes.

El potencial de este tipo de tratamiento es muy grande. De hecho, se están estudiando otras aplicaciones donde parece que esta técnica es muy efectiva, como son las migrañas, el dolor osteomuscular, la fibromialgia, la esclerosis múltiple, el alzhéimer y el autismo. 

Tipos de cámaras hiperbáricas

Las cámaras hiperbáricas son espacios especiales diseñados para proporcionar a los pacientes una terapia de oxigenación con presión. Existen dos tipos principales de cámaras hiperbáricas: las multiplaza y las monoplaza. Las cámaras multiplaza ofrecen espacio para varias personas y se presurizan con aire. Los pacientes usan una mascarilla o un casco para recibir el oxígeno. Por otro lado, las cámaras monoplazas se presurizan con oxígeno y no requieren que el paciente lleve nada puesto, solo deben introducirse en la cámara.

Durante las sesiones en las cámaras hiperbáricas monoplaza, se garantiza un ambiente purificado y continuamente ventilado. Esto se logra mediante la entrada de oxígeno a través de un tubo y la salida del dióxido de carbono exhalado por la persona. Así, se asegura un suministro constante de oxígeno al 100% para el paciente.

¿Cuánto duran las sesiones y cuántas son necesarias?

El proceso comienza con un periodo de aproximadamente diez minutos en el que la presión se aumenta gradualmente hasta alcanzar el nivel deseado. Durante este tiempo, el paciente debe compensar los cambios de presión para destaponar los oídos, al igual que en el buceo o durante un vuelo en avión. Luego de estos primeros diez minutos, comienza la sesión propiamente dicha, que puede durar entre 60 y 90 minutos. Finalmente, se realizan otros diez minutos para despresurizar la cámara.

Es importante destacar que los tratamientos con cámaras hiperbáricas suelen ser diarios para obtener los mejores resultados. En casos extremos, se pueden realizar dos sesiones al día. La duración mínima del tratamiento consta de 10 sesiones, aunque el protocolo puede variar según el problema específico que se esté tratando. Generalmente, se realizan bloques de 10 sesiones, seguidos de una revisión médica para evaluar la evolución y los efectos obtenidos.

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